Tuesday, November 1, 2011

La Evaluación


“¡Qué nervios, viene la prueba!!!”
Esta frase la dice:
a. El alumno.
b. El profesor.
c. Los dos.
d. Ninguno de los dos.
Idealmente, la respuesta correcta sería la cuarta opción, pero no es lo que me pasa a mí como docente cuando llega el momento de la evaluación final de los alumnos.

Me interesa que hablemos de la evaluación en el blog, este 'asunto complejo y poliédrico', al decir de Teresa Bordón en su artículo "Panorama histórico del desarrollo de algunas de las cuestiones fundamentales en la evaluación de segundas lenguas" (¡qué título tan laaaaaargo!), porque en el momento de evaluar a un alumno se me plantea la duda de si realmente la prueba mide el dominio que tiene el alumno del español en un determinado nivel. Y esto me lleva a preguntarme si estoy siendo justa en mi evaluación.


En el artículo citado, la autora hace una revisión de los tipos de evaluaciones a lo largo del tiempo, desde los años ’60 signados por el estructuralismo y sus pruebas eminentemente dirigidas a comprobar el dominio del sistema lingüístico, hasta los ’90, con el reto de los exámenes comunicativos. Recomiendo la lectura porque plantea un panorama muy claro de la evolución de las evaluaciones de acuerdo a las teorías dominantes en el campo de las enseñanzas de lenguas extranjeras o segundas lenguas. Un punto que es crucial en su planteo, y que creo que todos nosotros nos planteamos también es: ¿qué debemos evaluar:  el resultado, es decir, la posesión de un nivel de dominio, o el proceso de aprendizaje del alumno? 

Tiro el tema a la palestra para que precalentemos los motores antes de diciembre.